Todos los hombres son iguales,
alguna vez han pensado casi el 100% de las mujeres del mundo sino lo han dicho
en voz alta (o baja). Al fin y al cabo es una frase bastante cierta a la que
quisiera añadir la palabra “heterosexuales” al final, los hombres hetero en
rasgos generales de conducta somos muy parecidos. En este artículo intentaré
exponer porque nos parecemos tanto y porque somos como somos.
Primera respuesta obvia de porque
dicen que “somos cortados con la misma tijera”… la sociedad. Nuestro entorno es
una fábrica de producción en masa del modelo hombre-occidental, es claro que
desde que somos niños nos adoctrinan con las ideas de lo que debe ser un macho.
Tenemos que ser fuertes, hacer deportes, jugar con carros, dominar en la
relación, etc.
Es común escuchar en los grupos
de hombres desde los jóvenes hasta los adultos medios (tal vez porque a los
viejos no les importa el qué dirán) molestarse continuamente entre sí con
calificativos como gay, homosexual, maricón, marica, mariposón, cacorro, entre
otros adjetivos que aparecen en todas las clases sociales. Para esta etapa ya
la mayoría de los grupos varoniles ha discriminado a los verdaderamente
homosexuales, lo cual es terrible pero no es el tema principal de este escrito.
Entonces si son parte de la
manada solo los hetero ¿por qué seguir con los insultos de homosexualidad? ¿No
es una pérdida de tiempo decirle marica a un tipo que tiene hijos y que jamás
ha sentido atracción por un hombre? Suena estúpido, pero este discurso cumple
un fin, este discurso apela a una construcción social de cómo debemos ser los
hombres hetero y qué límites tenemos. Es así como la hombría se convierte en
puro machismo. No danza, mandarina si dejas que tu chica decida, no lágrimas,
fuerza física, no te vistas demasiado bien, no te cuides mucho la piel, deporte
(generalmente fútbol en nuestro entorno), videojuegos, cerveza y nada de
cócteles de colores si no quieres bullying en tu grupo.
Después de estas mil
recomendaciones, ya la cancha está trazada y no hay que salirse de esos
límites, el resultado es una producción exitosa del modelo hombre-occidental
con diferencias mínimas. Pero el problema es que el mundo del siglo XXI no
necesita un pocotón de heteros machos alfa, el mundo necesita heteros
sensibles, heteros con más fortaleza mental que física, heteros que diseñen
vestidos, heteros que bailen, el siglo XXI necesita heteros diferentes.
Desde ahora les invito a dejar de
perder el tiempo y dejar de decir marica, gay, homosexual, etc. Primero porque
no deberían ser un insulto, segundo porque es una definición muy equivocada y
tercero porque no sabemos cómo lo tomará la otra persona. Si tienes un amigo que
quiera ser diferente, no lo alinees a este pensamiento de machismo, deja que
salga de la serie, porque necesitamos esa gente. A despertar broders, que lo
único constante en el tiempo es el cambio y esta mentalidad ya está algunos
añitos atrasada.