“La imaginación es más
importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación
rodea al mundo” Albert Einstein
Para poder entender mejor, y
analizar esta frase del científico
americano de origen judío, Albert Einstein, es preciso tener en claro,
los conceptos de conocimiento e imaginación. El conocimiento, es un conjunto de
información obtenida a lo largo de nuestra existencia. Platón consideraba al
conocimiento como lo necesariamente verdadero. Este se obtiene por experiencia
y por nuestra percepción sensorial, está muy ligado a la razón. Por otra parte,
en la antigua Grecia, se conocía a la imaginación como phantasía, y se la
denominó como la facultad de la mente humana de abstraerse de la realidad y
representar imágenes sin necesidad de tener un objeto tangible en su poder. (Salvat,
Enciclopedia Salvat Tomo 3, 1972)
A través de la historia, los
hombres se han encargado de darle un gran valor al conocimiento. Los sabios y
personas que poseían este valor según los demás, eran venerados y temidos; y hasta la
actualidad, científicos y expertos sobre alguna materia son respetados y
considerados como personas con una gran influencia en su campo. La razón por la
que es tan importante el conocimiento, es porque brinda poder al que lo posee.
Le da una ventaja sobre los demás y lo pone en un sitio privilegiado.
Entonces resulta un poco
sorpresivo escuchar de un científico tan prestigioso como lo es Einstein
afirmar que la imaginación, esa imaginación que la posee cualquiera, es más
importante que el conocimiento. Y aunque sea difícil de asimilar este concepto,
en el siguiente ensayo se tratará de respaldar y explicar el por qué de este
pensamiento.
Por el mismo hecho de que el conocimiento
es tan valioso, muchos ilustrados fueron asesinados y encarcelados por su
sabiduría. Así como eran respetados y temidos, aquellos que estaban en su
contra los veían como una potencial amenaza, y en caso de tener más poder que
ellos, los reprimían y no dejaban que su conocimiento llegará a los demás.
Quemas de libros como la de Alemania Nazi en 1933, censuras como la de la
Inquisición o del gobierno de la dictadura militar argentino, y el
encarcelamiento o exilio para los intelectuales en innumerables casos, eran
medidas muy comunes en regímenes autoritarios. De esta manera el conocimiento y
sus formas se veían bloqueadas y no podían llegar a las personas. Y tratar de
difundir conocimiento era incluso considerado un delito.
Por otra parte, la imaginación
nunca ha podido ser encerrada, y puede volar, correr y saltar al mismo tiempo,
porque para ella nada es imposible. Hume
manifestó muchas veces que “Nada es más libre que la imaginación humana.” ¿Y cómo
negarlo? si aunque estemos atados de manos y piernas en una cárcel de máxima
seguridad sin poder movernos, nuestra imaginación puede ir adonde quiera, crear
lo que sea, llevarnos adonde queramos. No tiene límites, ni tampoco los conoce,
que son dos cosas muy diferentes.
No solo
hay que saber que la imaginación es libre, la imaginación también nos libera.
Nos permite llegar a lugares que la lógica no concibe, y que son imposibles a la realidad para
muchos. La imaginación es la más pura representación de libertad y pensamiento,
y es aquel pensamiento que luego nos lleva a razonar y a buscar el conocimiento.
Entonces en muchas ocasiones ese sueño que visualizamos es lo que lleva a la
búsqueda de sabiduría y es así que las grandes teorías nacen de esta facultad
. La imaginación crea lo
que quiere, y si quiere puede crear conocimiento.
Otra cualidad
de la imaginación que le da tanta o más importancia que al conocimiento, es su
universalidad, la imaginación está presente en cualquier persona, es innata, viene
incorporada en cada uno, y es decisión de cada uno desarrollarla o no. En
cambio el conocimiento hay que adquirirlo, lo que lo hace exclusivo y hay
individuos que por diferentes circunstancias nunca pueden obtenerlo.
Además,
la imaginación es lo que traza nuestro futuro. Somos lo que somos porque un día
lo imaginamos así. La imaginación cumple el rol de esos planos que hace un
arquitecto antes de construir una casa, la casa no está, no existe. Pero el
arquitecto la imagina y la dibuja tal como la creó en su mente. Y luego la
hace. Es la base, el punto de partida para el porvenir.
Libros futuristas
o de ciencia ficción, basados en la imaginación, ahora de acercan a la
realidad. Surcar los cielos y transportar las cosas más rápidamente por los
aires, era el sueño de los hermanos Wright. Ahora es común ver pasar a un avión
por encima de nuestras cabezas. Llegar al espacio, tocar una pantalla y mover
lo que hay dentro de ella, ir en una nave que ruede y vaya a más de 50
kilómetros por hora, un aparato que capture los momentos de manera instantánea.
Estos y muchos otros inventos tuvieron como punto de arranque ese ideal, ese
sueño. La imaginación.
William Arthur Ward dice “Si puedes
imaginarlo, puedes lograrlo. Si puedes soñarlo, puedes llegar a serlo’’ así
este gran escritor americano motivaba a sus seguidores. Y es cierto. El primer
paso para conseguir algo es visualizarlo, y nuestra amiga la imaginación es la
hace este trabajo. Es así Cabe recalcar que en este ensayo no se pone en
desmedro al conocimiento, y que se lo valora por lo que es y por lo que
significa en nuestro mundo. Es necesario
exponer que para dibujar lo que imagina, el arquitecto debe conocer ciertas
bases, y saber cómo construirlas luego. Además hay que reconocer que algunos
filósofos de la antigüedad, como Aristóteles enmarcan a la imaginación o
phantasía como un modo de conocimiento, aquel modo que produce una sensación sin
presencia del objeto substancia actual sensible, es decir que crea una
representación visual aunque no se tenga el objeto de manera tangible.
Entonces al decir esto, la imaginatio
(latín), que a su vez se deriva del griego phantasía, sería tan importante como
el conocimiento, no solo por sus características únicas antes mencionadas, sino
simplemente por ser en esencia, conocimiento.
En conclusión, es preciso remarcar que
la imaginación es una facultad tan maravillosa que no tiene límites de ningún
tipo. Puede modificar el espacio y el tiempo y crear lo que quiera. No solo
posee libertad (ya que hasta el día de hoy nadie ha conseguido prohibirnos
imaginar mientras que sí nos han prohibido conocer). Sino además, es universal
e innata en la naturaleza del ser humano, es decir viene dentro de nosotros y
aunque se quiera, nadie puede quitárnosla, mientras el saber es adquirido a lo
largo de nuestra vida.
No bastando con tener estas
irrepetibles particularidades, la imaginación evoca al conocimiento, y nos
alienta a encontrarlo. Nos da autoridad en el tiempo, y es esta facultad la que
permite desarrollar nuestro futuro. Es el punto de partida, desde el presente,
para el porvenir. La imaginación es tan importante que nos motiva a trabajar en
la realidad, para obtener lo que soñamos, y poder conseguirlo. Es aquello que
nos arrastra al progreso, no solo personal, sino de la humanidad entera. Pero
no hay que confundirse, porque la imaginación nos deja crear lo que queramos en
nuestra mente, pero el conocimiento siempre es esencial para efectuarlo en la
realidad. Porque "aquel que tiene imaginación sin instrucción, tiene alas, pero no tiene pies"[3]