lunes, 10 de abril de 2017

El machismo verbal mata la diversidad heterosexual

Todos los hombres son iguales, alguna vez han pensado casi el 100% de las mujeres del mundo sino lo han dicho en voz alta (o baja). Al fin y al cabo es una frase bastante cierta a la que quisiera añadir la palabra “heterosexuales” al final, los hombres hetero en rasgos generales de conducta somos muy parecidos. En este artículo intentaré exponer porque nos parecemos tanto y porque somos como somos.

Primera respuesta obvia de porque dicen que “somos cortados con la misma tijera”… la sociedad. Nuestro entorno es una fábrica de producción en masa del modelo hombre-occidental, es claro que desde que somos niños nos adoctrinan con las ideas de lo que debe ser un macho. Tenemos que ser fuertes, hacer deportes, jugar con carros, dominar en la relación, etc.

Es común escuchar en los grupos de hombres desde los jóvenes hasta los adultos medios (tal vez porque a los viejos no les importa el qué dirán) molestarse continuamente entre sí con calificativos como gay, homosexual, maricón, marica, mariposón, cacorro, entre otros adjetivos que aparecen en todas las clases sociales. Para esta etapa ya la mayoría de los grupos varoniles ha discriminado a los verdaderamente homosexuales, lo cual es terrible pero no es el tema principal de este escrito.
Entonces si son parte de la manada solo los hetero ¿por qué seguir con los insultos de homosexualidad? ¿No es una pérdida de tiempo decirle marica a un tipo que tiene hijos y que jamás ha sentido atracción por un hombre? Suena estúpido, pero este discurso cumple un fin, este discurso apela a una construcción social de cómo debemos ser los hombres hetero y qué límites tenemos. Es así como la hombría se convierte en puro machismo. No danza, mandarina si dejas que tu chica decida, no lágrimas, fuerza física, no te vistas demasiado bien, no te cuides mucho la piel, deporte (generalmente fútbol en nuestro entorno), videojuegos, cerveza y nada de cócteles de colores si no quieres bullying en tu grupo.

Después de estas mil recomendaciones, ya la cancha está trazada y no hay que salirse de esos límites, el resultado es una producción exitosa del modelo hombre-occidental con diferencias mínimas. Pero el problema es que el mundo del siglo XXI no necesita un pocotón de heteros machos alfa, el mundo necesita heteros sensibles, heteros con más fortaleza mental que física, heteros que diseñen vestidos, heteros que bailen, el siglo XXI necesita heteros diferentes.


Desde ahora les invito a dejar de perder el tiempo y dejar de decir marica, gay, homosexual, etc. Primero porque no deberían ser un insulto, segundo porque es una definición muy equivocada y tercero porque no sabemos cómo lo tomará la otra persona. Si tienes un amigo que quiera ser diferente, no lo alinees a este pensamiento de machismo, deja que salga de la serie, porque necesitamos esa gente. A despertar broders, que lo único constante en el tiempo es el cambio y esta mentalidad ya está algunos añitos atrasada.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Catarsis sin tragedia


Me levanto para ir al trabajo,
Veo hacia arriba pero me siento abajo,
Apunto a la luna, pudiendo darle a alguna estrella,
Y ahí es donde apareces tú y se desvanece ella.
Parqueo mi auto y me dirijo a la oficina,
Me acerco voluntariamente a las manos de la rutina,
A ver una película que ya he visto,
A hacer presencia en un lugar en el que no existo.
Llego a mi escritorio y me refugio en la computadora,
Tantos déjà vu, que no distingo el antes del ahora,
Navego por el tiempo lo estrictamente necesario,
Recibiendo con una sonrisa el fin del horario.
Respiro el aire de una libertad condicionada,
Mejor un poco de esto, que nada,
Llega el momento de encontrarte,
De apreciar en tu sonrisa esa obra de arte.
Parece que todo cobra vida,
Que a una realidad apagada le das una salida,
En cuestión de un par de segundos,
Apagas todo y me llevas a otro mundo.
Me doy cuenta de esta dependencia,
De que perdí el control sobre mí,
Ya casi rayo en la demencia,
Buscando todas las respuestas en ti.
Irrumpo en mi supuesta estabilidad,
Chao oficina, adiós normalidad,
Pero ahora tú me entiendes poco,
No eres tú mismo ¿te has vuelto loco?
Cierro los ojos y me lanzo a lo desconocido,
Destruyo en mi mundo, el status quo,
En la incertidumbre está la certeza de haber vivido
Aunque se puede tener éxito, o simplemente no.
Esta idea ha cambiado todas mis opiniones,
Busco un cambio drástico en mi realidad,
Para ti entonces quedan dos opciones:
Te quedas o,
Me acompañas a buscar la felicidad

miércoles, 23 de julio de 2014

La ficción de los romances de la tele

Esas películas románticas son más ficción que los superhéroes que terminan salvando al mundo cada que se esconde el sol. 

La vida es una hoja en el viento que va cambiando de dirección según el clima. Y subidos en esa hoja estamos nosotros. Nosotros que creemos tener el control de nuestro entorno. Pero que no estamos ni cerca a veces, de controlarnos a nosotros mismos.

A veces las personas no entienden que las relaciones van más allá de lo que ellas son, también dependen del entorno, de sus circunstancias. Puede ser la persona ideal para ti, pero no en el momento ideal, ni en la situación ideal. O puede ser que no sea la persona ideal pero está en el momento justo y en la situación perfecta. 


Nosotros, como humanos a veces nos confundimos y pensamos que la persona elegida aparecerá y nos llenamos la cabeza de romanticismo. Pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor, pero el mundo gira y nosotros giramos con él.

Las niñas de hoy y tal vez desde mucho antes, sueñan con príncipes cuando el mundo cada vez tiene menos monarquías. Esto de las relaciones no es tan complicado realmente, solo que nosotros lo complicamos, lo hacemos difícil y nos gusta ese drama.


Yo siempre me cuidé de enamorarme perdidamente, pero sí me entregaba fácilmente a las relaciones. Siempre calmado después de cada ruptura, como si solo hubiese sido un partido de fútbol que terminó y me atrajo, pero del que no era participe mi equipo ni yo.

Ahora, la verdad siento ese vacío de no estar con esa persona. Es preocupante. Me siento como esos personajes de las películas que luego las mujeres citan en todas las redes sociales. El problema es que si aquí tu dejas a alguien y quieres volver 5 meses después, lo más probable es que no suceda. Por otra parte en este tipo de películas los personajes se reencuentran años después y renace el amor que para colmo jamás murió.


Yo aquí, estoy escribiendo desesperadamente sobre esa ciencia ficción que es un engaño atroz. Que nos complica la vida y nos llena de realidades prácticamente improbables. Claro que es cine, y que está para contar lo improbable. Sin embargo creo que debería advertirse de esta improbabilidad, ya que tendemos a caer en la certeza de que esto ocurrirá.


Contrario a la creencia popular, los hombres también caemos en este engaño de vez en cuando.


lunes, 8 de abril de 2013

Un sorbo de irrealidad.



Entro a una cafetería, glamour de la cotidianidad. Postres, bocadillos, bebidas calientes y frías. Nada de otro mundo. Me fijo en mis papeles, tengo que ir a trabajar. Pasan rostros a mi alrededor, como luces en la carretera que pasan sin ser vistas.

Tomo mi vaso descartable con café y espuma. Voy a mi carro de nuevo, debo irme. Todo es un cuadro feliz, tomo el periódico y me acerco a pagarlo. Salgo de la tienda y me voy. Solo regreso la mirada a observar si no había olvidado nada y veo dentro de este glamour cotidiano una mancha.
Una mancha que le quita todo, más que una mancha un error de sistema. Más que eso un niño. Un niño de unos 9 años recostado a un lado de la entrada, luchando con el sueño para que no lo obligue a despertar. Sin zapatos, (no sé por qué esa mala costumbre de los mendigos de no tener zapatos) seguramente estaba ahí desde anoche.

Todos pasan, todos hipnotizados por el aroma del café y el dulce, entran y salen. Siguen con sus vidas y nadie observa al niño, ni siquiera un guardia a pedirle que se mueva de la entrada. ¡Nadie!
Siento una obligación de acercarme, no quiero pero es mi deber. Tengo unos minutos de sobra para llegar al trabajo, me acerco a despertarlo mas no quiero tocarlo. Le hablo, no me escucha, me agacho hasta él y le toco la cabeza.

De pronto despierto, todo era un sueño, la luz del día entra sin permiso en mis pupilas y siento el aroma del café, las puertas están en constante movimiento y veo a una persona sobre mí, moviéndome. Me da un pan.
Yo soy el niño que está acostado en la puerta, que ve pasar con manjares en las manos a las personas, yo soy esa mancha en el cuadro feliz. Lucho por volver a mi sueño y subirme al carro para ir a trabajar.

Un trabajo con cero.



Salía de clases, no quería irme porque en menos de dos horas tenía otra materia y volver a mi hogar era mucho tiempo. Unas ganas de ir al baño increíbles, voy al baño de discapacitados, es el más cómodo en cualquier lugar. Salgo con un aire de tranquilidad, cojo mi laptop y me siento a perder el tiempo.

Todo lo hacía con lentitud, como si estuviera en cámara lenta, un ligero sueño invadía mi cuerpo y el bostezo se apoderó de mi boca. Solo quería que pase el tiempo rápido. Tenía una posición privilegiada, casi podía ver quien entraba y salía de la Universidad (es una Universidad pequeña) el internet estaba lento y no abrían mis páginas.

De repente salió ella, una morena con tacos y jean. Su culo era perfecto, sus tetas se mecían con su caminar y el escote era una invitación a la fantasía. Pelo lacio, nariz fina y ojos claros.
Como yo, tomó su computadora y se sentó a mi lado. Puedo sentarme aquí preguntó.  Con una sonrisa y fingiendo que no quería verla asentí con la cabeza.

-Puedes conectar el cable por fa -Dijo ella.

-Claro –dije- ¿Cuál es tu nombre?

-Viviana –dijo- pero dime Vivi.

Conecté el cable, no podía dejar de ver sus redondos pechos. ¿Sabría ella lo hermosa que es? ¿Tendría chance de invitarla a un café? Me excité solo de imaginarme que la tocaba.

-¿Y tú, cómo te llamas? –preguntó.

- Alfredo-respondí- ¿Qué estudias?

-Psicología, en la facultad de Recursos Humanos.

-Yo estudio Ciencias Políticas.

Ahora no quería que el tiempo pase rápido, quería quedarme ahí. Quería besarla, abrazarla, quitarle la ropa y sentir todo su cuerpo.

Sin pensarlo mucho, como si las palabras huyeran de mí dije; ¡Vamos te invito a almorzar!

-Oh gracias, pero no tengo hambre.

-Entonces vamos a otro lugar, aquí estoy aburrido. Caminemos al centro comercial de al frente (un centro comercial  muy limitado por cierto)

-Vamos-dijo ella- deja guardar la compu.

Cruzamos la calle, que es todo un suplicio. Le propuse dejar sus cosas en mi carro para caminar por el lugar. Dejó su bolso y yo dejé mi maleta.

Al chocarnos con la puerta de entrada, esta estaba cerrada.

-¡Miércoles!-dije – es impresionante, toda la vida está abierto y no vengo, y cuando vengo se les ocurre cerrar.

-Vamos a otro lugar-dijo riéndose.

Mientras volvíamos al carro le miraba el culo que sobresalía de su jean. Yo tenía una erección y para que no se notara me metía la mano izquierda al bolsillo. Nos subimos al carro y puse mi música. Cuando se puso el cinturón sus tetas se apretaban y yo me excitaba más.

-Vamos a un lugar cercano-dije-tengo clases en una hora.

-Está bien-respondió-yo tengo que volver a la u para un trabajo en grupo.

Maneje hacia el norte, ella no quería comer y a mí no se me ocurría nada más. Me metí mal en una virada por estar distraído con sus piernas. Quería dar vuelta en u pero no se podía, avance unas dos calles más y paré en un semáforo. Viré a la izquierda y me encontré con una calle llena de moteles, desfilaban uno tras otro.

Nunca he entrado a uno-le dije- no se ven como los pintan en los reportajes amarillistas.

-¿Cómo han de ser por dentro? –preguntó ¿Cuánto ha de costar?

Me reí, pero yo también tenía esas preguntas.

-¿Cuánto tiempo te puedes quedar?-dije.

-Mira  ¡cubren con cortinas los carros!- gritó.

-Vamos a preguntar cuánto cuesta-propuse.

Entramos con el carro y un guardia se paró a la izquierda del carro.

-¿Suite o simple?

-¿cuánto cuesta la suite?

-Veinte, es completa y tiene una silla de posiciones.

-¿Y la simple?

-Quince.

Tenía un poco más de cuarenta billetes en mi cartera, la miré. Era hermosa, sus tetas me pedían que las toque, sus piernas querían que las saque de ese jean que las asfixiaba. Su boca me llamaba. Yo seguía con una erección.

-¿Entramos?

-Vamos-dijo.

-Parquéese en la dieciséis. –Habló el señor- puede que espere un rato porque están limpiando.

Parqueé el carro sin dificultad, el señor cerró las cortinas. Ambos estábamos nerviosos, nos bajamos del carro. Era demasiado rara la situación, ella subió primero las escaleras. Yo iba atrás viéndole todo su trasero, quería tirarla en la cama y hacerle el amor.

Me acordé de los preservativos que me regaló Juan, mi mejor amigo.

-Espérame un rato Vivi, se me quedó el cel en el carro.
Bajé a toda prisa, abrí el carro, abrí la guantera y cogí la caja de condones lubricados. Subí las escaleras. Ella estaba abriendo la puerta. Entramos. Una cama de dos plazas, televisor, dos toallas y dos jabones en la cama. El baño estaba a la derecha y había otra puerta con un cubo de madera que sobresalía de ella, una de sus caras estaba abierta.

Tocaron esa puerta y una voz de mujer dijo- cancelen.
Puse un billete de veinte en el cubo, una mano lo retiró y en menos de diez segundos puso un billete de cinco.

-Su cambio.

Tomé el billete y lo guardé en mi bolsillo. Miré a la morena, estaba más excitante que nunca. Quería hacerla gritar, arrancarle la ropa, no me podía contener.

-Eres hermosa.

Le agarré la cintura y la acerqué hacia a mí. Con fuerza la besé en los labios, luego en el cuello. Al principio parecía resistirse pero luego ella también me besaba. Recorría su culo con mis manos, mis dedos la tocaban en su sexo, le halé la blusa.

-Cuidado la dañas.

Se la sacó sola, sus tetas eran redondas y gigantes, parecían dos montañas. Le saque el sostén. Nos besamos como locos. Me desabroche el pantalón. La empujé contra la cama. Le saqué el jean y agarré sus nalgas.

Cayó del todo mi pantalón, saqué mi sexo, jamás había estado tan hinchado y duro. Por el momento casi olvido los condones. 

-No quiero hacerlo-dijo ella. No sin condón.

Me apresuré a encontrar la caja en mi pantalón, arranque la tapa y saque uno.

-Ábrelo, tú tienes uñas- dije.

Lo abrió y me lo dio, lo desenrollé lentamente sobre mi sexo.
Seguimos besándonos. Sus manos se clavaban en mi espalda. Sus tetas se aplastaban contra mi pecho. Mi sexo rosaba el suyo.

Retrocedí mi cuerpo un poco aunque sus manos me halaban hacia ella. Entré en su cuerpo, chilló como un gato.

Iba hacia arriba y abajo con ayuda de la cama, clavado en ella. Ella gritaba y gemía.

Después de dos horas bajamos juntos, ella estaba un poco despeinada. Nos subimos al carro.

-Pon la música si quieres-dije.

Llegamos de vuelta a la universidad. Ella me dio un beso y salió corriendo para su reunión.

Me bajé, tomé mi mochila. Camine hasta mi clase. Llegué a la segunda hora. Abrí la puerta.

-Discúlpeme profesor por la tardanza, tuve un inconveniente con el carro.

-No hay excusas, entra- respondió-Hicimos un trabajo. Tienes un cero en eso.

-Está bien-dije mientras sonreía- es el mejor cero que he sacado.



sábado, 24 de noviembre de 2012

Mitad de la fiesta



Mitad de la fiesta, me alejo un poco de la bulla de la música y de las mujeres vestidas con atuendos tan apretados en donde ni el aire encuentra un resquicio para pasar. Me miro al espejo, hago una mueca. Estoy mareado por el alcohol que he bebido, me río de mi mismo, voy al baño y me arreglo el cabello.

Vuelvo por otro vaso, le sigo hablando a la niña que he estado molestando toda la noche. El alcohol me da valor para darle un beso en la mejilla, ella se niega pero no del todo. Su gesto me hace entender que no quiere nada, por ahora. (Parece ser de esas que cuida las apariencias) Sigo con mi estrategia. ¿Otro poco de vodka?

Conversamos, se ríe un poco. Me hago el interesante y bailamos unas canciones, de pronto el tiempo no tiene segundos, parece tener lyrics. Sí, a lo gringo. Me voy un rato y hablo con unos amigos para hacerme extrañar. No por mucho. Vuelvo.

Hablamos en un sofá alejado de todos y empiezan los juegos, ella se hace la difícil, pero también está mareada. Le sobo la cara, y juego con su cabello, me alejo. Ella me dice que le parezco lindo y es el momento de otro beso en la mejilla. No se niega. Seguimos hablando y son los momentos más felices de todos, imagino que todo se detiene, que el cielo hace pausa aunque no lo veo por el techo.

Me acerco aún más y es ahora ella quien me besa los pómulos, se percibe el olor a vodka aún cuando me comí un par de mentas. Creo que a nadie le importa. Los sonidos, el roce de nuestras manos, todo es tan excitante. Me acercó apenas, ella permanece quieta. Aún sentados la rodeo con mis brazos, me acerco aún más, siento su respiración. Estamos frente a frente, boca a boca, el aire que exhala es el que yo respiro y de repente como si apareciera magia, nuestros labios se juntan y siento la belleza de sus besos. Un poco atolondrados y sin una secuencia clara,  pero sin duda unos besos espectaculares. Siento un cosquilleo por el cuerpo, nos separamos y sonreímos.

He de haber pronunciado unas diez palabras como mucho el resto de la noche, nuestras bocas estaban ocupadas en algo mejor. 

martes, 14 de agosto de 2012


 “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación rodea al mundo”  Albert Einstein

Para poder entender mejor, y analizar esta frase del científico  americano de origen judío, Albert Einstein, es preciso tener en claro, los conceptos de conocimiento e imaginación. El conocimiento, es un conjunto de información obtenida a lo largo de nuestra existencia. Platón consideraba al conocimiento como lo necesariamente verdadero. Este se obtiene por experiencia y por nuestra percepción sensorial, está muy ligado a la razón. Por otra parte, en la antigua Grecia, se conocía a la imaginación como phantasía, y se la denominó como la facultad de la mente humana de abstraerse de la realidad y representar imágenes sin necesidad de tener un objeto tangible en su poder. (Salvat, Enciclopedia Salvat Tomo 3, 1972)

A través de la historia, los hombres se han encargado de darle un gran valor al conocimiento. Los sabios y personas que poseían este valor según los demás,  eran venerados y temidos; y hasta la actualidad, científicos y expertos sobre alguna materia son respetados y considerados como personas con una gran influencia en su campo. La razón por la que es tan importante el conocimiento, es porque brinda poder al que lo posee.[1] Le da una ventaja sobre los demás y lo pone en un sitio privilegiado.
Entonces resulta un poco sorpresivo escuchar de un científico tan prestigioso como lo es Einstein afirmar que la imaginación, esa imaginación que la posee cualquiera, es más importante que el conocimiento. Y aunque sea difícil de asimilar este concepto, en el siguiente ensayo se tratará de respaldar y explicar el por qué de este pensamiento.

Por el mismo hecho de que el conocimiento es tan valioso, muchos ilustrados fueron asesinados y encarcelados por su sabiduría. Así como eran respetados y temidos, aquellos que estaban en su contra los veían como una potencial amenaza, y en caso de tener más poder que ellos, los reprimían y no dejaban que su conocimiento llegará a los demás. Quemas de libros como la de Alemania Nazi en 1933, censuras como la de la Inquisición o del gobierno de la dictadura militar argentino, y el encarcelamiento o exilio para los intelectuales en innumerables casos, eran medidas muy comunes en regímenes autoritarios. De esta manera el conocimiento y sus formas se veían bloqueadas y no podían llegar a las personas. Y tratar de difundir conocimiento era incluso considerado un delito.
Por otra parte, la imaginación nunca ha podido ser encerrada, y puede volar, correr y saltar al mismo tiempo, porque para ella nada es imposible.  Hume manifestó muchas veces que  “Nada es más libre que la imaginación humana.” ¿Y cómo negarlo? si aunque estemos atados de manos y piernas en una cárcel de máxima seguridad sin poder movernos, nuestra imaginación puede ir adonde quiera, crear lo que sea, llevarnos adonde queramos. No tiene límites, ni tampoco los conoce, que son dos cosas muy diferentes.
No solo hay que saber que la imaginación es libre, la imaginación también nos libera. Nos permite llegar a lugares que la lógica no concibe,  y que son imposibles a la realidad para muchos. La imaginación es la más pura representación de libertad y pensamiento, y es aquel pensamiento que luego nos lleva a razonar y a buscar el conocimiento. Entonces en muchas ocasiones ese sueño que visualizamos es lo que lleva a la búsqueda de sabiduría y es así que las grandes teorías nacen de esta facultad[2]. La imaginación crea lo que quiere, y si quiere puede crear conocimiento.

Otra cualidad de la imaginación que le da tanta o más importancia que al conocimiento, es su universalidad, la imaginación está presente en cualquier persona, es innata, viene incorporada en cada uno, y es decisión de cada uno desarrollarla o no. En cambio el conocimiento hay que adquirirlo, lo que lo hace exclusivo y hay individuos que por diferentes circunstancias nunca pueden obtenerlo.
Además, la imaginación es lo que traza nuestro futuro. Somos lo que somos porque un día lo imaginamos así. La imaginación cumple el rol de esos planos que hace un arquitecto antes de construir una casa, la casa no está, no existe. Pero el arquitecto la imagina y la dibuja tal como la creó en su mente. Y luego la hace. Es la base, el punto de partida para el porvenir.

Libros futuristas o de ciencia ficción, basados en la imaginación, ahora de acercan a la realidad. Surcar los cielos y transportar las cosas más rápidamente por los aires, era el sueño de los hermanos Wright. Ahora es común ver pasar a un avión por encima de nuestras cabezas. Llegar al espacio, tocar una pantalla y mover lo que hay dentro de ella, ir en una nave que ruede y vaya a más de 50 kilómetros por hora, un aparato que capture los momentos de manera instantánea. Estos y muchos otros inventos tuvieron como punto de arranque ese ideal, ese sueño. La imaginación.

William Arthur Ward dice  “Si puedes imaginarlo, puedes lograrlo. Si puedes soñarlo, puedes llegar a serlo’’ así este gran escritor americano motivaba a sus seguidores. Y es cierto. El primer paso para conseguir algo es visualizarlo, y nuestra amiga la imaginación es la hace este trabajo. Es así Cabe recalcar que en este ensayo no se pone en desmedro al conocimiento, y que se lo valora por lo que es y por lo que significa en nuestro mundo.  Es necesario exponer que para dibujar lo que imagina, el arquitecto debe conocer ciertas bases, y saber cómo construirlas luego. Además hay que reconocer que algunos filósofos de la antigüedad, como Aristóteles enmarcan a la imaginación o phantasía como un modo de conocimiento, aquel modo que produce una sensación sin presencia del objeto substancia actual sensible, es decir que crea una representación visual aunque no se tenga el objeto de manera tangible.
Entonces al decir esto, la imaginatio (latín), que a su vez se deriva del griego phantasía, sería tan importante como el conocimiento, no solo por sus características únicas antes mencionadas, sino simplemente por ser en esencia, conocimiento.
En conclusión, es preciso remarcar que la imaginación es una facultad tan maravillosa que no tiene límites de ningún tipo. Puede modificar el espacio y el tiempo y crear lo que quiera. No solo posee libertad (ya que hasta el día de hoy nadie ha conseguido prohibirnos imaginar mientras que sí nos han prohibido conocer). Sino además, es universal e innata en la naturaleza del ser humano, es decir viene dentro de nosotros y aunque se quiera, nadie puede quitárnosla, mientras el saber es adquirido a lo largo de nuestra vida.
No bastando con tener estas irrepetibles particularidades, la imaginación evoca al conocimiento, y nos alienta a encontrarlo. Nos da autoridad en el tiempo, y es esta facultad la que permite desarrollar nuestro futuro. Es el punto de partida, desde el presente, para el porvenir. La imaginación es tan importante que nos motiva a trabajar en la realidad, para obtener lo que soñamos, y poder conseguirlo. Es aquello que nos arrastra al progreso, no solo personal, sino de la humanidad entera. Pero no hay que confundirse, porque la imaginación nos deja crear lo que queramos en nuestra mente, pero el conocimiento siempre es esencial para efectuarlo en la realidad.  Porque "aquel que tiene imaginación sin instrucción, tiene alas, pero no tiene pies"[3]







[1] Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.
[2] Paul Janet 
[3] Jules Gaultier, Filósofo francés (1858-1942)

martes, 31 de julio de 2012

No sabes que te extraño



Extraño tu mirada
extraño tu voz 
extraño esos momentos 
que fueron de los dos,
extraño tu risa 
extraño tu pelo,
extraño tus caricias
y extraño  hasta tus celos
extraño tu ternura, 
extraño tus besos ,
extraño tus locuras 
y extraño tus excesos

Te extraño como loco,
me está haciendo daño
y lo más grave de todo
es que no sabes que te extraño.

La muerte ¿punto final o punto seguido?



La muerte es algo inevitable, por lo menos por ahora que nadie ha descubierto el elíxir de la vida eterna. Vivimos conscientes de que nuestra vida tiene un final y no podemos hacer nada para evitarlo, tal vez podamos alargar un poco nuestra existencia física, pero tarde o temprano llega la hora de partir. Esto nos hace mortales, y saber que somos mortales nos hace humanos, es decir que la muerte es un aspecto esencial de la humanidad.
Personalmente sí he pensado en mi propia muerte, en cómo va a suceder y a qué edad me tocaría enfrentarla, este ataque de filosofar un poco sobre mi existencia se ha dado un par de ocasiones después de ver a otros morir. No saber cuándo será el día en que esto suceda me desconcierta un poco, despierta incertidumbre en mí, e irónicamente la muerte hace nacer un poco de temor. Filósofos como Platón decían que filosofar es prepararse para morir, no estoy de acuerdo con ellos, filosofar en mi opinión es tratar de entender la vida y aceptar la muerte como parte de ella.
Entonces si solo pensar en la muerte produce miedo, la muerte debe ser  algo terrible, enteramente malo. Pero esto no es absolutamente cierto, la muerte que la mayoría de veces es asociada con dolor, pena y sufrimiento puede ser tomada como un nuevo inicio, como una oportunidad para empezar de nuevo, aunque sigue siendo la muerte la misma, depende de nosotros tomarla de la mejor manera posible.
Nadie sabe a ciencia cierta que hay después de que nos morimos. Hay varias teorías de que hay en el más allá pero desde acá no se sabe si son ciertas. Religiones, movimientos, creencias. Todos proponen una opción después de que dejamos la vida como la conocemos. Paraísos, infiernos, castigos, recompensas, reencarnación, karma, entre muchas otras alternativas, en fin solo lo sabremos al  morir y ahí me cuentan, sólo bromeo. Cada cual tiene su fe y sus convicciones que pueden ser muy diferentes, lo único que compartimos exactamente es el destino de morir.
Después de leer el ensayo La muerte para empezar me doy cuenta que la paciencia de la muerte es admirable, nos espera toda una vida.  Está acechándonos incluso antes de nacer y sigue así mientras vivimos, hasta que se presenta un día a nosotros. La puedo comparar con una tarjeta de crédito, es personal e intransferible, nadie se salva de morir, solo puede posponer la fecha. También me di cuenta que es un tema que ha preocupado al ser humano desde siempre, y lo seguirá haciendo por siempre o hasta que la muerte o la humanidad desaparezca.
Si hay algo en lo que concuerdo en este ensayo es la filosofía de Epicuro quien decía "La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos." Entonces por qué temer a algo con lo que jamás coincidiremos y tal vez no le tememos en sí a la muerte, sino a lo que representa, incertidumbre. De chico me obligaban a comer la sopa porque sino El cuco iba a venir, yo nunca supe que era El cuco pero le temía por lo que representaba y es así con la muerte, no sabemos que es pero le tememos por lo que nos han dicho que es, por nuestra idea de la misma, por lo que representa para nosotros.
Lo más irónico es que tal vez nunca lleguemos a conocer verdaderamente la muerte porque como Epicuro manifiesta, cuando estamos la muerte no está, y cuando la muerte está nosotros nos vamos. Y lo único que me queda es terminar este ensayo diciendo que la muerte es parte de nuestra vida y que lo único cierto acerca de ella, es que es inevitable. El resto de cosas pueden cambiar según lo que creamos de ella.

La relación perfecta.

Dicen algunos que el amor es una decisión, que es un sentimiento. Otros dicen que es incontrolable, que es una reacción química, y otros que no existe.  Lo cierto es que hay más definiciones del amor que amores verdaderos.

Pero esta vez no les hablaré del amor en sí, les contaré de la relación perfecta para mí.
Tengo el caso de entregarme a una persona completamente, trato de hacerla feliz y ser feliz con su felicidad. El problema es cuando siento que doy más de mí que lo que esa persona da de sí. Personalmente pienso que es justo en una relación que ambas partes aporten de manera igual, es decir, si nos separan 10 km, espero caminar 5 y encontrar a mi novia ahí, ya que ella también caminó lo mismo que yo para encontrarnos. 

Pienso que pagar la cuenta debe ser un gesto voluntario, y no una obligación. Detesto el machismo y esa responsabilidad masculina de hacerse cargo de todo, eso fue, sí, fue. Ya no es, no va, es obsoleto.
Una relación valor por valor es perfecta, ni siquiera pido un 50-50, es aceptable que alguien dé más, pero no en extremo. 

Si amas a alguien, demuéstralo. Hay momentos que las intenciones no bastan, no hay excusas, el que quiere puede. Y si estás en una relación y sientes que das más, y que no recibes lo suficiente de tu pareja, tienes dos opciones: aceptar la situación o intentar cambiarla, pero si esta segunda opción no funciona, simplemente tienes que terminar con esto, porque no te hace bien. Yo soy de aquellos que no soportan aceptarlo, y hago todo por buscar un balance.

Decir "te amo", o decir "te quiero"' son palabras, y si bien los poemas son lindos, y me gusta escribirlos, un detalle es mejor, un abrazo, una acción. No dejes que tu pareja cargué más el peso de la relación, no es una competencia tampoco, es cuestión de igualdad, de demostrar tu cariño. Ni tampoco cargues tú solo con ella. 

La relación perfecta tiene que tener amor, en acciones, no en palabras. Y tiene que tener dos personas que quieran lo mejor para el otro, y no solo que lo quieran, que luchen por ello. Ya que es imposible medir el amor y dicen que el verdadero amor es amar sin medida, no les diré que la relación perfecta debe poseer dos individuos que amen igual, pero debe existir un equilibrio.