La muerte
es algo inevitable, por lo menos por ahora que nadie ha descubierto el elíxir
de la vida eterna. Vivimos conscientes de que nuestra vida tiene un final y no
podemos hacer nada para evitarlo, tal vez podamos alargar un poco nuestra
existencia física, pero tarde o temprano llega la hora de partir. Esto nos hace
mortales, y saber que somos mortales nos hace humanos, es decir que la muerte
es un aspecto esencial de la humanidad.
Personalmente
sí he pensado en mi propia muerte, en cómo va a suceder y a qué edad me tocaría
enfrentarla, este ataque de filosofar un poco sobre mi existencia se ha dado un
par de ocasiones después de ver a otros morir. No saber cuándo será el día en
que esto suceda me desconcierta un poco, despierta incertidumbre en mí, e irónicamente
la muerte hace nacer un poco de temor. Filósofos como Platón decían que
filosofar es prepararse para morir, no estoy de acuerdo con ellos, filosofar en
mi opinión es tratar de entender la vida y aceptar la muerte como parte de
ella.
Entonces si
solo pensar en la muerte produce miedo, la muerte debe ser algo terrible, enteramente malo. Pero esto no
es absolutamente cierto, la muerte que la mayoría de veces es asociada con
dolor, pena y sufrimiento puede ser tomada como un nuevo inicio, como una oportunidad
para empezar de nuevo, aunque sigue siendo la muerte la misma, depende de
nosotros tomarla de la mejor manera posible.
Nadie sabe
a ciencia cierta que hay después de que nos morimos. Hay varias teorías de que
hay en el más allá pero desde acá no se sabe si son ciertas. Religiones,
movimientos, creencias. Todos proponen una opción después de que dejamos la
vida como la conocemos. Paraísos, infiernos, castigos, recompensas,
reencarnación, karma, entre muchas otras alternativas, en fin solo lo sabremos
al morir y ahí me cuentan, sólo bromeo.
Cada cual tiene su fe y sus convicciones que pueden ser muy diferentes, lo
único que compartimos exactamente es el destino de morir.
Después de
leer el ensayo La muerte para empezar
me doy cuenta que la paciencia de la muerte es admirable, nos espera toda una
vida. Está acechándonos incluso antes de
nacer y sigue así mientras vivimos, hasta que se presenta un día a nosotros. La
puedo comparar con una tarjeta de crédito, es personal e intransferible, nadie
se salva de morir, solo puede posponer la fecha. También me di cuenta que es un
tema que ha preocupado al ser humano desde siempre, y lo seguirá haciendo por
siempre o hasta que la muerte o la humanidad desaparezca.
Si hay algo
en lo que concuerdo en este ensayo es la filosofía de Epicuro quien decía "La
muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada,
pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no
somos." Entonces por qué temer a algo con lo que jamás coincidiremos y tal
vez no le tememos en sí a la muerte, sino a lo que representa, incertidumbre.
De chico me obligaban a comer la sopa porque sino El cuco iba a venir, yo nunca supe que era El cuco pero le temía por lo que representaba y es así con la
muerte, no sabemos que es pero le tememos por lo que nos han dicho que es, por
nuestra idea de la misma, por lo que representa para nosotros.
Lo más irónico
es que tal vez nunca lleguemos a conocer verdaderamente la muerte porque como
Epicuro manifiesta, cuando estamos la muerte no está, y cuando la muerte está
nosotros nos vamos. Y lo único que me queda es terminar este ensayo diciendo
que la muerte es parte de nuestra vida y que lo único cierto acerca de ella, es
que es inevitable. El resto de cosas pueden cambiar según lo que creamos de
ella.
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