viernes, 6 de noviembre de 2015

Catarsis sin tragedia


Me levanto para ir al trabajo,
Veo hacia arriba pero me siento abajo,
Apunto a la luna, pudiendo darle a alguna estrella,
Y ahí es donde apareces tú y se desvanece ella.
Parqueo mi auto y me dirijo a la oficina,
Me acerco voluntariamente a las manos de la rutina,
A ver una película que ya he visto,
A hacer presencia en un lugar en el que no existo.
Llego a mi escritorio y me refugio en la computadora,
Tantos déjà vu, que no distingo el antes del ahora,
Navego por el tiempo lo estrictamente necesario,
Recibiendo con una sonrisa el fin del horario.
Respiro el aire de una libertad condicionada,
Mejor un poco de esto, que nada,
Llega el momento de encontrarte,
De apreciar en tu sonrisa esa obra de arte.
Parece que todo cobra vida,
Que a una realidad apagada le das una salida,
En cuestión de un par de segundos,
Apagas todo y me llevas a otro mundo.
Me doy cuenta de esta dependencia,
De que perdí el control sobre mí,
Ya casi rayo en la demencia,
Buscando todas las respuestas en ti.
Irrumpo en mi supuesta estabilidad,
Chao oficina, adiós normalidad,
Pero ahora tú me entiendes poco,
No eres tú mismo ¿te has vuelto loco?
Cierro los ojos y me lanzo a lo desconocido,
Destruyo en mi mundo, el status quo,
En la incertidumbre está la certeza de haber vivido
Aunque se puede tener éxito, o simplemente no.
Esta idea ha cambiado todas mis opiniones,
Busco un cambio drástico en mi realidad,
Para ti entonces quedan dos opciones:
Te quedas o,
Me acompañas a buscar la felicidad

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