Me levanto para ir al trabajo,
Veo hacia arriba pero me siento
abajo,
Apunto a la luna, pudiendo darle
a alguna estrella,
Y ahí es donde apareces tú y se
desvanece ella.
Parqueo mi auto y me dirijo a la
oficina,
Me acerco voluntariamente a las
manos de la rutina,
A ver una película que ya he
visto,
A hacer presencia en un lugar en
el que no existo.
Llego a mi escritorio y me
refugio en la computadora,
Tantos déjà vu, que no distingo
el antes del ahora,
Navego por el tiempo lo
estrictamente necesario,
Recibiendo con una sonrisa el fin
del horario.
Respiro el aire de una libertad
condicionada,
Mejor un poco de esto, que nada,
Llega el momento de encontrarte,
De apreciar en tu sonrisa esa
obra de arte.
Parece que todo cobra vida,
Que a una realidad apagada le das
una salida,
En cuestión de un par de
segundos,
Apagas todo y me llevas a otro
mundo.
Me doy cuenta de esta
dependencia,
De que perdí el control sobre mí,
Ya casi rayo en la demencia,
Buscando todas las respuestas en
ti.
Irrumpo en mi supuesta
estabilidad,
Chao oficina, adiós normalidad,
Pero ahora tú me entiendes poco,
No eres tú mismo ¿te has vuelto
loco?
Cierro los ojos y me lanzo a lo
desconocido,
Destruyo en mi mundo, el status
quo,
En la incertidumbre está la certeza
de haber vivido
Aunque se puede tener éxito, o
simplemente no.
Esta idea ha cambiado todas mis
opiniones,
Busco un cambio drástico en mi
realidad,
Para ti entonces quedan dos
opciones:
Te quedas o,
Me acompañas a buscar la
felicidad
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