Esas películas románticas son más ficción que los superhéroes que terminan salvando al mundo cada que se esconde el sol.
La vida es una hoja en el viento que va cambiando de dirección según el clima. Y subidos en esa hoja estamos nosotros. Nosotros que creemos tener el control de nuestro entorno. Pero que no estamos ni cerca a veces, de controlarnos a nosotros mismos. A veces las personas no entienden que las relaciones van más allá de lo que ellas son, también dependen del entorno, de sus circunstancias. Puede ser la persona ideal para ti, pero no en el momento ideal, ni en la situación ideal. O puede ser que no sea la persona ideal pero está en el momento justo y en la situación perfecta.
Nosotros, como humanos a veces nos confundimos y pensamos que la persona elegida aparecerá y nos llenamos la cabeza de romanticismo. Pensamos que el mundo gira a nuestro alrededor, pero el mundo gira y nosotros giramos con él. Las niñas de hoy y tal vez desde mucho antes, sueñan con príncipes cuando el mundo cada vez tiene menos monarquías. Esto de las relaciones no es tan complicado realmente, solo que nosotros lo complicamos, lo hacemos difícil y nos gusta ese drama.
Yo siempre me cuidé de enamorarme perdidamente, pero sí me entregaba fácilmente a las relaciones. Siempre calmado después de cada ruptura, como si solo hubiese sido un partido de fútbol que terminó y me atrajo, pero del que no era participe mi equipo ni yo.
Ahora, la verdad siento ese vacío de no estar con esa persona. Es preocupante. Me siento como esos personajes de las películas que luego las mujeres citan en todas las redes sociales. El problema es que si aquí tu dejas a alguien y quieres volver 5 meses después, lo más probable es que no suceda. Por otra parte en este tipo de películas los personajes se reencuentran años después y renace el amor que para colmo jamás murió.
Yo aquí, estoy escribiendo desesperadamente sobre esa ciencia ficción que es un engaño atroz. Que nos complica la vida y nos llena de realidades prácticamente improbables. Claro que es cine, y que está para contar lo improbable. Sin embargo creo que debería advertirse de esta improbabilidad, ya que tendemos a caer en la certeza de que esto ocurrirá.
Contrario a la creencia popular, los hombres también caemos en este engaño de vez en cuando.
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